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Encuentran el ‘Talon de Aquiles’ del covid-19

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Una científica mexicana explica que la proteína espiga es la única responsable de que el SARS-CoV-2 ingrese e infecte al cuerpo humano

Ciudad de México, México, 18 de agosto del 2020.- La científica mexicana Mónica Olvera de la Cruz y Baofu Qiao, de la universidad de Northwestern, descubrió una nueva vulnerabilidad en el coronavirus.

La proteína espiga es la única responsable de que el SARS-CoV-2 ingrese e infecte al cuerpo humano.

El equipo liderado por la investigadora Olvera descubrió una situación que encamina a una vía de tratamiento potencial. La mexicana y su equipo de investigadores informaron de esta vulnerabilidad en la proteína espiga del nuevo coronavirus.

Esta labor de investigación surgió a raíz de que uno de sus hermanos que aún vive en México se infectó y fue así que la Dra. Olvera decidió desde su experiencia en la electroestática, emprender una investigación a nivel computacional que le permitió identificar que el virus SARS CoV-2 sí tiene “un talón de Aquiles”, y lo encontró al identificar las interacciones electroestáticas del virus que lo hacen unirse a las células humanas, por lo que ahora, junto con dos colegas, se concentra en desarrollar una molécula que pueda bloquear esa acción y con ello, inhibir la infección.

“No encontré la cura, yo encontré una cosa científica que da una dirección. Lo que hicimos fue buscar otra manera de vulnerar, de reducir la atracción entre la proteína spike (del SARS CoV-2) y el receptor humano donde se pega el virus”, dijo Mónica Olvera.

Para comprender su trabajo, explicó que, en las células humanas, el receptor del virus es la enzima convertidora de angiotensina 2 (ACE2) y se encuentra en las células epiteliales nasales faríngeas, el primer contacto con el virus, y también en las células del riñón, corazón, cerebro y células de los conductores de aire más bajos y gastrointestinales, lo que facilita la falla de órganos humanos por la infección del SARS-CoV-2.

Por su parte, el SARS CoV-2 se adhiere al ACE2 de las células humanas, mediante el llamado Dominio de unión al receptor (RBD) que se encuentra en la proteína Spike, los picos que dan forma de corona al virus.

Ahora bien, la primera fase de su investigación buscó encontrar la diferencia entre el virus SARS CoV de 2003, con el nuevo coronavirus SARS CoV-2, responsable de la pandemia de covid-19.

“La diferencia eran unos grupos que se llaman polybasic cleavage, donde cleavage quiere decir ‘escisiones, divisiones’ y polybasic quiere decir que son de carga positiva. Estos grupos estaba muy alejados del lugar donde la proteína spike se pega al receptor de las células humanas, entonces dijimos: si los mutamos, descubrimos que efectivamente estos grupos que están alejados donde se pega al receptor humano, modificaba muchísimo esa interacción”.

“Atacar” el dominio de unión al receptor del virus es sumamente complejo, debido a que está escondido dentro de la spike, pero la distancia a la que se encuentran los sitios de la división polibásica permite encontrar “una nueva manera de tratar de atacar, de hacer más vulnerable el virus”.

“Estos estudios fueron totalmente a nivel computacional, se hacen unas simulaciones de todos los átomos del sistema para alcanzar a ver a lugares, las distancias de la adhesión al receptor, estos grupos estaban a 10 nanómetros de distancia, si quiere usted decir qué tan lejos es esto, los átomos son de 0.2 ó 0.3 nanómetros, entonces son muchos átomos de distancia”.

“Nuestro trabajo mejora la comprensión del mecanismo de unión del SARS-CoV-2 a ACE2, que puede ayudar al diseño de terapias para la infección por covid-19”, agregó.

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