MÉXICO, 4 de julio de 2026. — Las agencias de marcas chinas comercializaron un promedio de 22 vehículos al mes durante el primer trimestre de 2026 en México, cifra inferior al promedio nacional de 40 unidades por distribuidora, de acuerdo con información presentada por Eric Ramírez, director regional para América Latina de Urban Science, durante un foro organizado por la Asociación Mexicana de Distribuidores de Automotores (AMDA).
El especialista indicó que cerca de 400 agencias representan a marcas chinas dentro de una red nacional integrada por casi 3 mil distribuidoras de todas las marcas. También señaló que existe un desequilibrio entre la cantidad de puntos de venta y el volumen comercializado, situación que apunta a un proceso de depuración y consolidación de la red de distribución. Explicó que alrededor del 60 por ciento de las ventas ya corresponde a subsidiarias propias de las marcas chinas, mientras que el 38 por ciento proviene de alianzas con marcas occidentales y el 2 por ciento opera mediante importadores. Añadió que el 64 por ciento de estas marcas reporta información al INEGI.
Ramírez indicó que el objetivo consiste en alcanzar un mercado con entre 30 mil y 50 mil unidades comercializadas al año mediante una red de hasta 100 agencias, con un promedio cercano a 40 vehículos vendidos por distribuidora. También informó que en México operan 42 empresas de vehículos ligeros y 30 de vehículos pesados, aunque solo 13 registran un volumen importante de ventas y tres o cuatro proyectan comercializar entre 30 mil y 50 mil unidades anuales.
El especialista señaló que la instalación de una planta de fabricación de vehículos chinos en México enfrenta obstáculos, en parte por el contexto de la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC). Explicó que una operación industrial requiere al menos 100 mil unidades anuales para alcanzar rentabilidad, nivel que pocas marcas prevén conseguir en los próximos años. Agregó que la estrategia actual se concentra en el mercado nacional y en la consolidación de la red comercial, mientras las inversiones productivas permanecen en pausa.
También indicó que el proceso de depuración de marcas inició en China, donde el gobierno impulsó una reducción del número de fabricantes. Como parte de ese proceso, algunas empresas adquirieron a competidores dentro del mercado chino.

